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Guía de Sexualidad > ¿Qué es la sexualidad?

La plenitud sexual

El primer paso antes de comenzar una relación sexual es el conocese a sí mismo. El tamaño no es relevante en la sexualidad ni se corresponde a ningún tipo de feminidad o virilidad, por más que determinados artículos y sectores exalten y sacralizan estas dimensiones míticas: el culto fálico de “cuánto más mejor”, la entronización de los pechos inmenso como símbolo de maternidad, atracción y sensualidad, sonuna pura falacia que alimentan, generación tras generación ciertos motores de fantasías sexuales.

La diferencia entre unos pechos grandes y unos pequeños está basada principalmente en la mayor o menor existencia de tejido graso, pero no de glándulas lácteas ni sexuales. Con respecto al pene, decir que la erección de todo tipo de pene es una respuesta automática generalmente involuntaria debida a un incremento de flujo sanguíneoque mantienen rígido el órgano sexual, y todo es independiente del tamaño. Respecto a la capacidad de producir placer, este tiene más que ver con la habilidad y el interés por el otro miembro de la pareja que con el tamaño en sí de cualquier zona del cuerpo.

Es importante antes de llegar a la relación física, descubrir el máximo posible de cosas de la otra persona, siendo la comunicación un factor necesario como primer paso de este proceso. La dependencia de la dimensión biológica con la cultura, con la educación y con la personalidad de cada individuo, la dimensión psicosocial tiene el mismo protagonismo que la biológica en la sexualidad.

Además, los roles socio-culturales también tienen influencia en la sexualidad. Es la familia, el colegio, las ideas y conductas hacia el sexo que recibimos a través de las distintas fuentes de información, así como cada cultura y religión de una sociedad particular, la que establece un sistema de valores éticos y morales sexuales que no tiene por qué ser aplicable a todas las personas.

Tanto la dimensión biológica como la psicosocial de la sexualidad, no son dimensiones estables, pues están en función de componentes que generan la vida, por lo que la sexualidad en sus órdenes más generales es sujeto de cambio.

La plenitud sexual es un factor relevante en la felicidad humana, la diferencia está en hacer el amor pausadamente, sin poner una meta para cumplir, no olvidemos que la mente se nutre de estimulación sensitiva, por lo que es sumamente importante dedicar un tiempo al conocimiento mutuo, fomentando el juego y la espontaneidad antes de consumir el coito.

El ser humano, tienes una gran capacidad sensorial y sensual. Aprendemos a sentir, practicando, experimentando, activando nuestros sentidos y órganos sensoriales. Captamos estímulos táctiles, olfativos, propioceptivos, visuales, auditivos... y los transformamos en experiencias sensoriales.

Son variados los sentidos y órganos sensoriales que tenemos, sin embargo usamos unos pocos en el ejercicio del erotismo. Tenemos un inmenso potencial sensorial y sensual por desarrollar, experimentar y vivenciar. Hemos aprendido ha vivir la sexualidad de una forma prácticamente genitilizada si no del todo genitalizada y exclusivamente centrada en el orgasmo inmediato y fugaz. Pareciera ser que los genitales fuesen la única parte de nuestro cuerpo y los únicos órganos sensitivos que tuviésemos para vivir la sensualidad y el erotismo. Hemos aprendido a vivir la sexualidad en medio de un culto sobre valorado al ejercicio de una genitalidad inmediatistamente orgásmica.

El orgasmo es importante en el ejercicio sexual, el ejercicio genital también lo es, pero estamos perdiendo la oportunidad de conocer las inmensas posibilidades sensuales que tenemos para vivir y disfrutar de nuestra sexualidad. Podríamos afirmar que somos "analfabetas en el arte de amar, sentir y gozar".

Estamos bien hechos para sentir y vivenciar el erotismo, la ternura y el amor, pero las actitudes, temores, creencias y estereotipos aprendidos en la sociedad occidental respecto al amor y el erotismo dañan y perturban el natural fluir de nuestra capacidad para erotizar, ternurizar, amar y sexuar.

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