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Guía de Sexualidad > Maximizando tu sexualidad

La forma física

Para conseguir una plenitud sexual, necesitas de una plenitud física. El realizar periódicamente ejercicio y practicar deportes te ayudarán a sentirte lleno de energía y entusiasmo durante una prolongada sesión de sexo, tonificará tus músculos y te hará parecer atractivo en la cama.

Masturbando a tu pareja

Cuando los dos estéis relajados y excitados, explora sus genitales suave y amorosamente, mirando, tocando, saboreando y oliendo. Impúlsala a que te diga qué le gusta más, y de qué forma lo hace. Aprende de él o de ella la forma de estimularla.

Los labios externos e internos de sus genitales se abren para dejar al descubierto el clítoris, su punto más sensible, y su vagina, en dónde puede tener en su interior un punto especialmente sensible, llamado “punto G”, que le proporcionará un gran placer llegado el orgasmo.

Para una mujer la penetración no es lo más importante para llegar al orgasmo. Puede que necesite que le estimules el clítoris con los dedos o la lengua hasta alcanzar dos o tres orgasmos manuales antes que la excitación llegue a la vagina; incluso es posible que necesite esta clase de estimulación hasta llegar al clímax antes de ser penetrada.

La masturbación es tu aliada. Anima a tu pareja a que te guíe durante la masturbación. Si permites que tu pareja te ayude desde el principio, lograrás que ésta sea más activa y te relajes más. Concéntrate en copiar la forma en que mueve sus manos y sus dedos, así como la zona por dónde lo hace y el ritmo con qué lo hace. Cuando emplees la lengua repite los mismos movimientos, ritmo y velocidad.

Una vez que esté excitada, detente y deja que las cosas se calmen un momento antes de incrementar el placer, hasta llegar al punto que una sola caricia más pueda conducirla al clímax. Vuelve a disminuir el ritmo y una vez más, increméntalo lentamente.

No toméis como hábito el realizar los actos de masturbación apresuradamente; os sentiréis mejor si os tomáis tiempo para disfrutar de las sensaciones recibidas. Tan pronto como os hayáis satisfecho podréis volver a empezar.

Avisa a tu pareja si ves que vas ha alcanzar el orgasmo, si el hombre siente que va a llegar de repente, ella puede poner los dedos debajo del extremo del pene, presionando durante 5 a 10 segundos.

La masturbación mutua y simultánea puede ser increíblemente placentera. Acostumbráos a satisfacer las necesidades del otro; puede que podáis moveros al mismo ritmo, pero lo normal es que cada uno requiera de un ritmo diferente.

La penetración

Espera a que ella esté muy excitada y húmeda antes de penetrarla. No es necesario que el pene esté en erección, sino que puedes aprender a penetrar a tu pareja en estado relajado y que a partir de ahí lograr que el pene se endurezca como consecuencia de la penetración.

Una vez que hayas penetrado a tu pareja, no te muevas, el impulso será comenzar a moverse con fuerza y rapidez hasta el orgasmo, sin embargo, eso puede esperar.

Siempre que sea posible, mantén el contacto visual; concéntrate en lo que ambos estáis sintiendo, seguramente sientes un enorme placer aunque estéis inmóvil. Muévete ligeramente para incrementar el placer. Cuando hayáis alcanzado un alto nivel de excitación, intentad deteneros de nuevo, concentrándoos en la excitación, entonces continuad. De esta forma, llegará un momento en el que podréis disfrutar de las sensaciones sin necesidad de mover el pene en la vagina.

Cuando seas capaz de penetrar y detenerte con facilidad, puedes comenzar a intensificar los estímulos y averiguar lo que es lo mejor para ambos; emplea toda tu habilidad para detenerte y concentrarte mientras sientes cómo aumenta la excitación, y no dejéis de comunicaros, con palabras, sonidos y movimientos.

Si se sitúa ella encima de ti, esto le permitirá una posición en la que dará el control necesario para moverse como desee, y a ti te permitirá el poder descansar y disfrutar.

Las posiciones que permiten una penetración más 0profunda, son buenas si se desea aumentar la erección. Normalmente son aquellas en las que el hombre se sitúa encima de ella.

Las posiciones laterales tienen la ventaja de que permiten una penetración ligeramente menor, y dosifican la excitación.

Para ella es muy agradable la estimulación en la entrada de la vagina, si los golpes profundos te excitan especialmente, pero quieres retener el placer e ir más allá del límite, procura que tus golpes sean menos profundos.

Según se va aproximando el clímax, los movimientos del pene pueden distraerte de la verdadera excitación localizada. Prueba a realizar movimientos circulares o de lado a lado; sé consciente de lo poco que necesitas mover el pene o todo el cuerpo para prolongar el placer. Variando la velocidad y el ritmo podréis controlar mejor el placer, y retrasar o adelantar el orgasmo. Adapta la velocidad y el ritmo de forma progresiva, atendiendo a los deseos de tu pareja.

Si vas a llegar al orgasmo, pero ella necesita más tiempo, la opción más sencilla será probablemente, que te dejes llevar, descanses un momento y comiences nuevamente a trabajar con las manos y la boca.

Cuando estés dispuesto a irte, comienza a incrementar la sensación sin frenarte, concéntrate en lo que estás sintiendo en ese preciso momento, y no en lograr el orgasmo. Relájate tan profundamente como puedas.

Aprovecha todas las oportunidades para hacer el amor que se os presenten, sin importar dónde estéis. La novedad del lugar puede ser un punto a favor para la excitación.

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