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Guía de Sexualidad > La masturbación

La masturbación femenina siempre ha estado si cabe, más rechazada social y sobre todo religiosamente que la masculina; el masturbarse era cosa de hombres. Esto, por supuesto, es una auténtica animalada e ir contra natura, pues suelen hacerlo después del primer coito, sin conocer su cuerpo y con un hombre que tendrá casi la misma experiencia sexual que ella, es decir, casi nula, por lo que la primera vez en la mujer, muchas veces decepciona las expectativas.

Recuerda, no hay nada malo en procurarse placer a una misma. Nada de qué avergonzarse ni sentirse culpable. De hecho, aún hoy hablar de la masturbación femenina resulta incómodo incluso entre un grupo de amigas. Esto hay que desecharlo de la sociedad actual.

Para la masturbación femenina pueden utilizarse una variada gama de técnicas, entre las que son frecuentes la estimulación manual del clítoris, de la vagina, de los pechos, presiones de los muslos, o dirigir la ducha a los genitales.

La forma más frecuente de masturbarse consiste en la estimulación del clítoris, monte púbico o labios vaginales, bien sea pasando la mano, frotando, restregando o presionando. No suele estimularse directamente el clítoris durante mucho tiempo para que no se entumezca y disminuyan las sensaciones placenteras.

La inserción del dedo u objetos en la vagina suele ser algo menos frecuente, pero puede resultar igualmente placentero.

Hay que tener mucho cuidado con lo que se introduce, ya que algunos objetos potencialmente inofensivos, pueden provocarnos heridas o alguna situación muy incómoda, como por ejemplo las botellas de cristal, que al ser introducidas por el cuello (parte estrecha) si no hemos tenido el cuidado de realizarles un pequeño orificio de aireación en la base, podría realizarse un “vacío” que nos impedirá sacarla, teniendo que recurrir a ayuda que puede ser incluso médica.

En general, aunque los procedimientos de masturbación suelen centrarse en los genitales, tanto hombres como mujeres sienten la experiencia más positiva cuando se focalizan de forma menos exclusiva en los genitales e implican también otras partes de su cuerpo, pero no te cortes, explora nuevas formas, posturas, añade juguetes sexuales, utiliza tu imaginación y prueba a no ir directamente a los genitales, acaríciate, mastúrbate delante de un espejo, juega, experimenta, y sobre todo, no te cortes.

La masturbación cuando se tiene pareja

Masturbarse teniendo pareja suele generar sentimientos de culpa y de angustia, haciéndolo normalmente a escondidas y sin reconocerlo. Esto es porque se parte de la falsa creencia de que al convivir con alguien hemos de renunciar a nuestra individualidad sexual, lo que es un error, porque quienes comparten lecho no suelen tener las mismas necesidades sexuales.

Recuerda, masturbarse no tiene nada que ver con el hecho de tener o no compañero, es una cuestión de autosatisfacción, que deberías ser parte de nuestro repertorio sexual de pareja. Que se haga no significa que se esté descontento con su vida sexual.

Cuando en vuestra sexualidad de pareja incluís el masturbar a vuestro compañero (opción natural dentro de los juegos sexuales), la comunicación se hace muy necesaria.

No es de extrañar que cuando una persona se masturba alcance el orgasmo con más facilidad que si le masturba su pareja, pues cuando una persona se masturba, elige el momento en que siente deseos, utiliza el ritmo y los toques que prefiere y las zonas más receptivas sin tener que dar pistas a nadie.

Cuando te masturba tu pareja, no siempre acierta con lo que necesitas en ese momento, por lo cual tienes que estar “dirigiendo la operación” y puede que no aplique el estímulo adecuado, pudiendo perderse la estimulación y convirtiendo el placer en molestia. Por ello, la comunicación entre la pareja es siempre necesaria e importante.

Resumiendo, ya sea sólo o en compañía, disfruta de la masturbación, es sana, natural y estás en tu derecho de hacerte la vida más placentera.

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