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Guía de Sexualidad > La masturbación

Nuestro cuerpo es nuestro para lo bueno y para lo malo, y nadie puede ni debe impedirnos que dispongamos de lo único que nos es dado sin pedir permiso: nuestro placer y nuestra gratificación.

Puede definirse la masturbación como toda forma de autoplacer sexual obtenido mediante cualquier tipo de estimulación física directa. En consecuencia, se considera masturbación al acto de autoestimularse para obtener placer sexual, con independencia de que se consiga orgasmo o no.

La masturbación como experiencia puede tener efecto benéfico en el desarrollo emocional del niño, en especial porque le ayuda a una adquisición y comprensión de su esquema corporal. Este aprendizaje se revelará muy importante en momentos posteriores cuando los genitales puedan ser utilizados correctamente en las distintas actividades sexuales. Por otro lado, puede comportar ventajas no sólo para los niños o adolescentes, sino también para las personas adultas, ya que en primer lugar, facilita una mejor identificación del propio cuerpo y su respuesta a la estimulación erótica, y en segundo lugar, supone una posibilidad de satisfacción sexual para las personas que no tiene pareja., o para las personas con pareja si existe diferencias en la intensidad del impulso sexual.

No hay que asociar la masturbación con la enfermedad, pues todo esto tiene su origen en arcaicas creencias religiosas. El problema de la masturbación no estriba en la posibilidad de generar enfermedad, sino en la de producir complejo de culpabilidad. Por consiguiente, hay que desechar cualquier sentimiento de culpabilidad tras masturbarse, pues alfin y al cabo, la masturbación supone una práctica natural, tanto como dormir, comer o beber. Por otro lado, cuando alguien se masturba compulsivamente, obsesivamente, el problema no es de índole sexual, sino psicológico. Masturbarse mucho es malo sólo si limita nuestra vida; si sólo vivimos para eso y nos encierra en un círculo vicioso.

En la actualidad se utiliza la masturbación como un procedimiento importante en algunas terapias sexuales, en especial para enseñar a las mujeres anorgásmicas a conseguir el orgasmo (incluso cuando el objetivo final es que consiga el orgasmo mediante el coito), para modificar el valor erótico de ciertos estímulos en algunas parafilias (pedofilia, fetichismo,etc.), en problemas de falta de deseo sexual, en situaciones de eyaculación precoz para enseñar a los hombres a controlar su eyaculación, etcétera.

La primera masturbación

Suele aparecer en los últimos años de la niñez y comienzo de la pubertad.

La primera experiencia suele implicar sentimientos mezclados de placer, excitación, curiosidad y ansiedad. Aunque es habitual haber oído hablar sobre la masturbación, muchos jóvenes llegan a ella bien por accidente o ensayo y error en las conductas de autoexploración, bien a través de conversaciones y lecturas. Entre los varones es importante también la incitación o al menos el desarrollo inicial de prácticas de masturbación con los amigos o compañeros de estudios.

La mayor parte de las veces la masturbación se lleva a cabo con los instrumentos más naturales y fáciles de disponer: las propias manos.

Los hombres se masturban cogiéndose el pene con una mano, o bien entre dos dedos y el pulgar, frotando la parte superior del fuste e inferior del glande con movimientos ascendentes y descendentes vigorosos hasta que se produce el orgasmo. Es importante utilizar algún tipo de crema o aceites a forma de lubricante para evitar irritaciones o para aumentar el placer, a falta de cremas puede utilizarse la propia saliva sobre el glande. Es importante acostumbrarse a no masturbase con rapidez, hay que tomarse su tiempo, ya que si el hombre se acostumbra a eyacular rápidamente, en el futuro puede desembocar en problemas de eyaculación precoz.

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