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Guía de Sexualidad > Atracción y respuesta sexual

Salud y sexualidad

Para la salud, la vida sexual es mucho más importante de lo que algunos pueden imaginar. Sus beneficiosas repercusiones pueden ayudar al estado físico y al psicológico. Unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias aportan una mayor respuesta emocional y permiten un mayor grado de desinhibición frente a las tensiones de la vida cotidiana, es decir, permiten ver la vida de otra manera.

Además, cuando uno se siente deseado y sexualmente atractivo, adquiere una gran seguridad en casi todas las acciones desarrolladas a lo largo del día.

Para mejorar el bienestar físico, no hay nada mejor que mezclar el masaje con el sexo. Los masajes ayudan a liberan la tensión acumulada durante todo el día en los músculos y una relación sexual satisfactoria termina por relajar totalmente la mente y el cuerpo.

Las arcaicas ideas que trataban la sexualidad como una enfermedad quedan ya muy lejos. En la actualidad, los profesionales médicos hacen mucho hincapié en la necesidad de practicar una sexualidad sana y completamente satisfactoria, con voluntad de dar y recibir placer para llegar a ser personas equilibradas.

La estimulación sexual

Todo el cuerpo es un gran órgano sensorial. Nuestro cuerpo lo recubre la piel, construida por millones de células sensoriales y terminaciones nerviosas que nos permiten percibir y sentir, ternurizar, amar y erotizar. Excitarse y tener orgamos es importante, así como también lo es saber encontrarse e intimar con el otro. Intimar implica erotizar el encuentro, teniendo sexo con sentido, viviendo el amor con sentido sexual.

Un buen comienzo sería a base de caricias suaves y lentas, sin prisas, lo que ayudará a relajarse y a incrementar la sensación de placer, ya que cuanto más pausado sea el comienzo más ardiente será el final. Los juegos eróticos preliminares sirven para conocer más el uno del otro, una vía para disfrutar de una intimidad sexual plena: no precipite el acto sexual, disfrute intensamente de los instantes previos. Los besos prolongados y sosegados ayudan a la mujer a alcanzar cotas mayores de placer, ayudan a potenciar el deseo, los labios y la lengua, además de captar el sabor, son hipersensibles al tacto y a la recepción de las más sutiles vibraciones del pensamiento.

La boca, labios y lengua forman parte de una de las zonas erógenas, y cuando se estimulan una de estas zonas, la excitación se extiende hacia el resto del cuerpo; cuando se besan los límites genitales se origina un aumento del volumen de los labios de la vulva y se lubrican.

La iniciativa puede partir de cualquiera de los miembros de la pareja, lo único importante es que la fase de excitación se inicie lentamente, mediante la vista al desnudo, el tacto, el gusto, el oído y el olfato sin ningún tipo de pudor, ya que cada uno de los sentidos desempeñan una función y tienen un sentido distinto, por lo que es importante que la pareja tenga una riqueza sensorial. Algunos estimulantes son importantes en los preliminares del juego erótico: vestimenta, perfume, movimientos corporales, olor corporal…

El gusto y el tacto tal vez sean los sentidos más importantes en la estimulación sexual por la intensidad de su empleo, ya que las caricias sobre el cuerpo es un importante recurso para comenzar la estimulación.

Fantasías sexuales

Las fantasías ocupan un lugar importantísimo en la vida sexual de cualquier persona. En el sexo, la imaginación y la fantasía son probablemente tan importantes o más que las realidades concretas que uno vive.

En los momentos de más actividad sexual, las fantasías contribuyen a generar y mantener comportamientos sexuales satisfactorios, y en momentos de soledad o aislamiento, la fantasía suple eficazmente una parte de la vida íntima que produce satisfacción y bienestar.

Los adultos suelen fantasear durante el coito con posibilidades imaginarias que la mayor parte de las ve es no confiesan a sus compañeros/as; estos "vuelos" suelen ser "adornos" o modos de embellecer o compensar la realidad que no resulta del todo satisfactoria. Además, ayuda a alejar la rutina de la actividad sexual dentro de la pareja, convirtiéndose en un medio para mantener activa la sexualidad.

En la fantasía, uno puede saltarse ciertas normas del pudor y explorar y dar rienda suelta a sus deseos más ocultos. Pero las fantasías sexuales no siempre son positivas o satisfactorias.

Las personas con baja autoestima confiesan a veces una dificultad para imaginar siquiera que alguien le busque o que para alguien puedan ser deseables. Otras veces, el contenido de la fantasía está explícitamente cargado de imágenes de fracaso, ridículo o incapacidad. También es disfuncional que el individuo disponga de poco “espacio mental” para las fantasías eróticas, lo que se produce cuando las personas estamos sometidas a períodos de intensa preocupación de cualquier tipo. De cualquier forma, la incapacidad de estimularse mediante la imaginación erótica es una forma devastadora de represión sexual, y debe de rechazarse y buscársele solución para disfrutar de una vida sexual sana.

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